Hace unos años, un CV mal redactado ya nos daba pistas. Faltas de ortografía, frases que no acababan de cuadrar, una trayectoria contada a trompicones. Hoy eso casi ha desaparecido. Cualquiera puede pedirle a una herramienta de IA que le ordene la experiencia, le pula los verbos y le añada las palabras clave del puesto.
Y no nos parece mal. El problema es otro: cuando todos los CV suenan igual de bien, el documento deja de diferenciar. Leemos perfiles impecables que, al rascar un poco, no se sostienen. Y también vemos lo contrario: personas muy válidas que se quedan fuera porque su currículum no ha pasado un filtro automático.
Os contamos cómo lo trabajamos nosotros en Català RRHH. No es un método que aplique todo el mundo en el sector, pero es el enfoque que llevamos a nuestras soluciones de RRHH después de muchos años seleccionando personas.
Lo primero que hacemos es revisar el currículum con mucho detalle. Que las fechas encajen entre sí. Que la duración de cada etapa tenga sentido con las responsabilidades que se describen. Que un cargo de dirección no aparezca a los dos años de terminar los estudios sin ninguna explicación.
También miramos cosas que a veces parecen menores: el tipo de letra, el formato, cómo está organizada la información e incluso la foto, cuando la hay. Un cambio brusco de estilo a mitad del documento, por ejemplo, suele indicar que se han pegado bloques de distintos sitios.
Hay una parte difícil de explicar. Cuando llevas tantos años en esto, el CV ya te transmite sensaciones. No decidimos nada solo por esa intuición, pero sí nos dice dónde conviene preguntar más.
Nunca le diremos a nadie que no se ayude de la IA para trabajar su currículum. Es una buena herramienta para ordenar ideas, corregir el texto o adaptar el CV a una oferta concreta.
Lo que buscamos es que se note la persona. Que al leer la trayectoria se perciba una forma propia de explicarla, con ejemplos que solo puede contar quien los ha vivido. Un texto generado de principio a fin suele quedarse en lo genérico: «liderazgo de equipos multidisciplinares», «orientación a resultados», «entornos dinámicos». Frases correctas que podrían estar en mil currículums distintos.
Cuando un CV nos habla de un proyecto concreto, de un problema que hubo que resolver o de por qué alguien cambió de sector, ahí sí empezamos a conocer al candidato.

Aquí está lo que más nos preocupa. Muchas empresas usan plataformas con IA que hacen un prefiltrado antes de que ninguna persona vea los currículums. Sobre el papel ahorran tiempo. En la práctica, descartan por motivos que poco tienen que ver con el talento: por edad, porque no encuentran las palabras clave exactas, porque el formato no se lee bien.
El resultado es que buenos perfiles se quedan por el camino sin llegar nunca al ojo humano. Una persona con veinte años de experiencia puede quedar fuera porque describe su trabajo con otras palabras. Un CV diseñado en dos columnas puede salir desordenado y perder la mitad de la información.
Nosotros hacemos todo lo posible para que no haya sesgos. Eso significa que los currículums los leemos personas, que no descartamos a nadie por un dato aislado y que, cuando algo no encaja, preguntamos antes de cerrar la puerta.
Si tuviéramos que quedarnos con un solo paso, sería este. Antes de pasar a entrevista hacemos una llamada de revisión con cada candidato.
Es una conversación corta, pero dice mucho. Escuchamos cómo habla la persona, cómo se expresa, si se siente cómoda explicando lo que ha hecho. Le pedimos que nos cuente algún punto de su trayectoria y comprobamos si recuerda cierta información que aparece en el currículum: un proyecto, una cifra, el nombre de una herramienta.
Quien ha vivido su experiencia la cuenta con naturalidad, aunque no lo haga de forma perfecta. Quien se ha apoyado del todo en un texto generado suele dudar o repetir frases del documento. No buscamos pillar a nadie. Buscamos que el CV y la persona cuenten la misma historia.
Desde nuestro lado, algunos consejos sencillos:
Usa la IA para revisar y ordenar, pero escribe tú la primera versión de tu trayectoria.
Revisa que fechas, cargos y datos sean coherentes entre sí.
Cambia las frases genéricas por ejemplos concretos de lo que has hecho.
Elige un formato limpio y sencillo, que se lea bien también en una plataforma automática.
Antes de enviarlo, léelo en voz alta. Si algo no suena a ti, cámbialo.
La tecnología ha cambiado cómo se escriben los currículums, y seguirá cambiando. Lo que no cambia es que detrás de cada CV hay una persona. En Català RRHH queremos seguir llegando hasta ella.
Creemos que podemos dar servicio a gran parte de tus necesidades dentro de las áreas de RRHH e IT.
Dinos qué necesitas y encontraremos la mejor opción.
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